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Sección Mujer

 

FICHA n. 1

FICHA n. 2


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONGRESO INTERNACIONAL

"Mujer y varón, la totalidad del humanum"

A veinte años de la Carta Apostólica Mulieris Dignitatem

7-9 de febrero de 2008

Grand Hotel Palazzo Carpegna Via Aurelia, Roma (ex Domus Mariae)

PAUTAS Y PRESENTACIÓN DEL PROGRAMA


“Mujer y varón, la totalidad del humanum”. El título expresa la idea de fondo del congreso: para realizar una auténtica promoción de la mujer, no es posible plantear la reflexión aislando lo femenino de la realidad humana, se debe entonces comprender lo femenino a partir de una antropología que recupere el valor de la persona y resalte la relacionalidad entre lo femenino y lo masculino, valorando las respectivas características específicas.


JUEVES 7 DE FEBRERO

Toda la mañana y la primera conferencia de la tarde serán dedicadas a un excursus histórico sobre el rol de la mujer en la Iglesia

• La primera conferencia trazará un balance de los veinte años transcurridos después de la publicación de la Mulieris dignitatem.
• Se realizará una reflexión sobre la novedad constituida por la relación de Jesús de Nazaret con María y las mujeres en el Evangelio.
• Se buscará luego el vínculo y la continuidad entre el comportamiento de Cristo y el de la primera comunidad cristiana, que fiel al plan de salvación del Señor, no dudó en conferir a las mujeres un rol importante de responsabilidad eclesial, como recientemente ha notado Benedicto XVI.
• El Congreso dedicará un panel al tema “ Cristianismo y promoción de la mujer” a través de una investigación historiográfica que resaltará la importancia determinante en la historia de la acción de un gran número de mujeres mártires, santas, doctoras de la Iglesia, educadoras, fundadoras, mujeres que con sus vidas, ideales, enseñanzas, comportamientos y obras han dado un aporte fundamental a la Iglesia y al mundo entero.


En la segunda parte de la tarde, seguirá el análisis del aporte teológico y antropológico ofrecido por Juan Pablo II en la Mulieris dignitatem.

En la carta apostólica, el Santo Padre ha querido destacar con firmeza el significado de la “novedad evangélica” en la relación mujer-varón. Partiendo del fundamento bíblico de las cartas paulinas, Juan Pablo II invitaba a superar la lectura de la relación de la mujer con el marido en clave de subordinación, proponiendo a ambos la «sumisión recíproca en el temor de Cristo» (n. 24). A la luz de la Revelación cristiana, el Papa aspiraba a una visión antropológica de la “unidad de los dos”, de la igual dignidad del hombre y de la mujer en cuanto llamada a la reciprocidad, según la esencia misma de la naturaleza humana, que es al mismo tiempo masculina y femenina.

• Para concluir la tarde, se realizará una conferencia dedicada a los orígenes del Génesis en la creación y a la relación entre persona, naturaleza y cultura, tema importante que reaparecerá en los trabajos del día siguiente.

VIERNES 8 DE FEBRERO

• La conferencia titulada: “Mujer y hombre: creados el uno para el otro”, tendrá por objetivo profundizar en las implicaciones de la relación mujer-hombre desde el punto de vista sociológico y psicológico.
• Con el Panel “Problemas y tendencias culturales contemporáneas” el Congreso se propone evidenciar la urgencia de poner en práctica las profundas intuiciones de Juan Pablo II recapituladas en la Mulieris dignitatem. De hecho, actualmente los nuevos paradigmas culturales tienden a anular las diferencias sexuales inscritas en la naturaleza humana hasta el punto de negar la propia estructura antropológica del hombre y de la mujer. Frente a esta situación de grave desorientación, la Iglesia reafirma el grande valor y la altísima dignidad del ser mujer.


En la tarde, se afrontará el tema de lo que es específicamente femenino

• Se reflexionará sobre la “Responsabilidad y participación de la mujer en la edificación de la Iglesia y la sociedad” y sobre “ El rol y la misión de la mujer”

Se buscará analizar la feminidad y la vocación de la mujer a realizar la propia misión en la Iglesia y en la sociedad partiendo de sus dos características fundamentales: por un lado su vocación a la maternidad, que no es sólo un dato biológico, sino que es una dimensión que atraviesa la psiqué y el espíritu. No se trata por lo tanto de una reflexión que reduce la maternidad a una perspectiva meramente naturalista, definida por la corporeidad de la mujer, más bien se trata de una comprensión del cuerpo como manifestación del espíritu. Por otro lado, se desea profundizar en modo particular sobre cómo la mujer deba participar en la edificación de la cultura en el ambiente de la familia, de la educación y en todas las dimensiones cruciales de la sociedad, tales como los medios de comunicación, la ciencia, el arte, la vida pública y la política. Las mujeres podrán realmente llevar a cabo su misión como laicas, estar presentes y ser responsables en la Iglesia y en el mundo, sólo a partir de su vocación a la maternidad y de su específico aporte a la cultura. Establecer estas dos coordenadas ayudará a evitar el riesgo de separar la naturaleza humana de la dimensión cultural, de modo que, lejos de todo antagonismo, las dos dimensiones puedan integrarse en la identidad femenina y masculina.


SÁBADO 9 DE FEBRERO

En la mañana Audiencia con el Santo Padre que compartirá con los participantes las reflexiones y orientaciones sobre el tema del Congreso.

En la tarde, los grupos de trabajo afrontarán “Cuestiones prioritarias con particular referencia a diversos contextos geográficos” desde los cuales se realizará una síntesis antes de las conclusiones.


 

CONGRESO INTERNACIONAL

"Mujer y varón, la totalidad del humanum"

A veinte años de la Carta Apostólica Mulieris Dignitatem

7-9 de febrero de 2008

Grand Hotel Palazzo Carpegna Via Aurelia, Roma (ex Domus Mariae)

 

A VEINTE AÑOS DE LA MULIERIS DIGNITATEM


• En el 2008 se celebra el vigésimo aniversario de la carta Apostolica Mulieris Dignitatem de Juan Pablo II sobre la dignidad y la vocación de la mujer. Esta carta está en perfecta continuidad con las enseñanzas del Concilio Vaticano II.


• Juan XXIII en la Pacem in terris consideraba que la presencia de la mujer en la Iglesia y en la sociedad era un signo de los tiempos.

El Concilio Vaticano II estimuló una participación más amplia de la mujer sea en el ámbito cultural y social como en el ámbito eclesial. En el decreto Apostolicam actuositatem leemos: Como en nuestros tiempos participan las mujeres cada vez más activamente en toda la vida social, es de sumo interés su mayor participación también en los campos del apostolado de la Iglesia.(n. 9). Y en el Mensaje del Concilio a toda la humanidad, en la amplia parte dedicada a las mujeres, les recuerda su misión al servicio de la humanidad “en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda: las mujeres llenas del espíritu del Evangelio pueden ayudar tanto a la humanidad a no degenerar”. A la mujer viene confiada la misión de reconciliar “a los hombres con la vida” y el texto reconoce: “vosotras, que tan a menudo, en el curso de la historia, habéis dado a los hombres la fuerza para luchar hasta el fin, para dar testimonio hasta el martirio, ayudadlos una vez más a guardar la audacia de las grandes empresas, al mismo tiempo que la paciencia y el sentido de los comienzos humildes.” La preocupación de la Iglesia por la autentica promoción de la mujer no cesa con el Concilio Vaticano II.

• En 1973, Pablo VI instituye la Comisión de estudio sobre la mujer en la sociedad y en la Iglesia. La comisión, confiada al Consilium pro Laicis, creado seis años antes, nace para responder a un explícito pedido del Sínodo de los Obispos y en vista del Año Internacional de la mujer promovido por las Naciones Unidas en 1975. Desde entonces la Santa Sede jamás ha dejado de manifestar su voz dando un aporte específico en ocasión de las Conferencias Mundiales de la ONU que tuvieron por tema la condición de la mujer y que se llevaron a cabo en Ciudad del Méjico (1975), Copenhague (1980), Nairobi (1985) y Pequín (1995).

• En 1987, Juan Pablo II en la encíclica Redemptoris Mater propone a María como modelo para todos los hombres, pero especialmente para cada mujer.

• En 1988, el Santo Padre publica la Mulieris dignitatem, acogiendo el deseo del Sínodo de los Obispos sobre la participación de los laicos en la vida de la Iglesia en profundizar sobre la cuestión de la mujer. Es significativo que esta carta fuera escrita durante el Año Mariano, un tiempo providencial para mirar a la mujer, mirando a María. En este camino de reflexión, la Mulieris dignitatem es una piedra miliar: por primera vez un documento pontificio fue enteramente dedicado a la mujer. Juan Pablo II conduce un análisis antropológico a la luz de la Revelación para extraer, desde los primeros capítulos del Génesis y desde las palabras y obras de Jesucristo, verdades fundamentales como la igual dignidad del hombre y de la mujer creados a imagen de Dios, la unidad de los dos y la llamada a la comunión, la importancia de la complementariedad y reciprocidad entre hombre y mujer, el aprecio del genio femenino, la figura de María como modelo de mujer y realización plena del ser humano llamado a la santidad.


• En el mismo año, la exhortación apostólica post-sinodal Christifideles laici recoge el interés del Sínodo sobre la mujer invitando por un lado a “reconocer, e invitar a reconocer por parte de todos y una vez más, la indispensable contribución de la mujer a la edificación de la Iglesia y al desarrollo de la sociedad” y por otro lado a “analizar más específicamente la participación de la mujer en la vida y en la misión de la Iglesia” (n. 49).


• En 1995, Juan Pablo II, después de haber dedicado el tema de la Jornada Mundial de la Paz a “La mujer: educadora para la paz”, escribe una carta dirigida a todas las mujeres en ocasión de la IV Conferencia Mundial de la ONU sobre la mujer “para reflexionar con ella sobre sus problemas y las perspectivas de la condición femenina en nuestro tiempo”, estimulando a reflexionar sobre el genio de la mujer para darle más espacio en la sociedad y en la Iglesia. El Papa observando el gran proceso de promoción de la mujer afirma que “ha sido un camino difícil y complicado y, alguna vez, no exento de errores, aunque sustancialmente positivo, incluso estando todavía incompleto por tantos obstáculos que, en varias partes del mundo, se interponen a que la mujer sea reconocida, respetada y valorada en su peculiar dignidad”

• En el 2004 la Congregación para la Doctrina de la Fe publica una Carta sobre la colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y el mundo, que desarrolla posteriormente los temas ya vistos en la carta a las mujeres de Juan Pablo II.

• En el 2007, Benedicto XVI dedica la catequesis de la Audiencia General del 14 de febrero a las mujeres y a su responsabilidad eclesial desde las primeras comunidades cristianas hasta hoy. Esta es una de las múltiples expresiones del aprecio de la Iglesia por el aporte de la mujer.

• En el 2008, vigésimo aniversario de la Mulieris dignitatem el Consejo Pontificio para los Laicos, organiza un Congreso internacional sobre el tema: "Mujer y varón, la totalidad del humanum" y retoma este camino de profundización sobre la relación hombre y mujer y sobre el tema de la participación de la mujer en la misión de la Iglesia. Los objetivos principales son:
- Realizar un balance del camino recorrido en los últimos veinte años en el ámbito de la promoción de la mujer y del reconocimiento de su dignidad.
- Impulsar una reflexión sobre los nuevos paradigmas culturales y sobre las dificultades con las cuales las mujeres debe enfrentarse para vivir la propia identidad y para colaborar en fecunda reciprocidad con los hombres en la edificación de la Iglesia y de la sociedad.
- Atraer a las mujeres a la belleza de la vocación a la santidad, estimulándolas a responder a ella con cada vez más conciencia y, a poner al servicio del apostolado, de la familia, del mundo del trabajo y de la cultura, todas las riquezas del “genio” femenino, iluminado por un camino de santidad.

• Es un dato objetivo que, a los veinte años de la Mulieris dignitatem, el lenguaje y el contenido del magistero de Juan Pablo II, fueron acogidos y generaron una propuesta de renovada valorización de la mujer y una mayor conciencia de la importancia de la reciprocidad entre hombre y mujer.

 

 

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