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Sección
Mujer
TEMA
DE SEPTIEMBRE-OCTUBRE DE 2010
(archivo)
Las
madres del desierto
Nuria
Calduch-Benages, MN
Flaminia Giovannelli, primera mujer laica nombrada sub-secretario
del Consejo Pontificio Justicia y Paz, ha declarado recientemente
a L’Osservatore Romano: «en algunos ámbitos
eclesiales la mujer destaca, pienso especialmente en el
de la dirección espiritual. Si recibir el sacramento
de la reconciliación es esencial para el cristiano,
pues le reconcilia con Dios, la dirección espiritual
es de importancia fundamental para su vida: saber racionalmente
que se nos ha perdonado el pecado no equivale siempre a
sentirse perdonados. "Qué importante es la ayuda
de alguien para reconocer y respaldar el plan que el Señor
tiene para cada uno de nosotros. Y cuantas veces esta ayuda
nos viene de una mujer, precisamente por la sensibilidad
y la afectividad que le son proprias.»
Leyendo estas palabras recordé inmediatamente a
las amma del desierto, mujeres cristianas de los siglos
IV y V, fundadoras de algunas de las primeras comunidades
femeninas, para que su sabiduría se hiciera accesible
a un público más amplio. Amma, término
utilizado para designar a una “madre espiritual”,
es el equivalente de abba, nombre que se da al “padre
espiritual”. Amma, dice Mary Forman, «se refiere
a la capacidad de convertirse en guía espiritual
de otras personas y no está explícitamente
asociado al rol de las abadesas o superioras.»
Aún cuando la vida de estas madres del desierto
ha sido descubierta hace poco, sus biografías y sus
historias son un tesoro de sabiduría que revela el
rol fundamental que desempeñaron en la fundación
del monacato. Sus nombres son María de Egipto, Sara,
Teodora, Sincletica, Melania, María hermana de Pacomio,
Marcela, Macrina hermana de Gregorio de Nisa, entre muchas
otras. Mujeres sabias, portadoras del Espíritu y
estudiosas de la Escritura, las amma del desierto pusieron
sus virtudes y sus dones al servicio de los demás.
Enamoradas de Dios, del desierto y de la oración,
fueron auténticas guías espirituales para
todas las personas, hombres y mujeres, que las necesitaban.
Esta es una herencia para todas las mujeres de hoy, una
herencia que debemos conservar porque es parte de nuestra
historia además de un estímulo para el futuro.
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